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CUENTOS: Ositos al rescate

CUANDO UN GRUPO DE MUJERES JÓVENES HICIERON OSITOS DE FELPA Y LOS DONARON PARA AYUDAR A NIÑOS ACCIDENTADOS, SE DIERON CUENTA DE QUE LO QUE EN REALIDAD ESTABAN DONANDO ERA SU AMOR .

Wesley Larsen es un niñito de cinco años, originario de Layton, Utah, y yace en la cama de un hospital recuperándose de heridas múltiples que sufrió en una
pierna. A su alrededor se ven globos, animales de felpa y tarjetas que le desean una pronta recuperación. Mas lo que él siempre tiene a su lado es un osito color café que le dieron los enfermeros de la ambulancia. Lo que Wesley no sabe es que ese osito fue un regalo de las mujeres jóvenes de la Estaca West Point, Utah. El habla de cuando los enfermeros lo llevaron al hospital en la ambulancia y le dieron el osito por ser tan “valiente”. Durante las semanas que pasó en tratamiento de tracción para fortalecerle la pierna no se separó nunca del osito. Ese osito, que tanta felicidad le ha dado a Wesley, fue el resultado de un proyecto organizado por Micki Adams, presidenta de las Mujeres Jóvenes de la Estaca West Point, y Annice Nixon, su segunda consejera. Después de leer en el ositoperiódico sobre un proyecto similar en otra ciudad, hablaron con el capitán K.D. Simpson, del departamento de policía de la localidad, y le expresaron la idea de hacer ositos de felpa para que los enfermeros de las ambulancias y los policías siempre los tuvieran a mano. El capitán íes dijo que los ositos serían de gran ayuda, ya que casi el cuarenta y cinco por ciento de todos los casos que ellos atendían estaban relacionados con niños. Sabiendo que los niños se ponen muy nerviosos cuando tienen que enfrentarse a un policía o a un enfermero, las jovencitas de la estaca decidieron “dar a los niños algo que les hiciera olvidar el dolor”, según expresó la hermana Adaras. “Deseábamos darles algo en que pudieran concentrar su amor. ” De manera que en una reunión de Mujeres Jóvenes de la estaca se empezó la obra de hacer moldes, cortar, rellenar y prepara más de doscientos ositos de felpa. Lori Ellsworth, una de las jovencitas, dijo: “El primer osito que hice me costó mucho trabajo hasta que me acostumbré- Pero valió la pena el sacrificio porque tal vez pueda ayudar a que alguien se olvide de su dolor”. Esa noche terminaron noventa ositos. Las jovencitas se llevaron los demás par a la casa a fin de terminarlos cuando tuvieran tiempo. Los ositos miden veinte centímetros de largo y están hechos de retazos donados por miembros de la estaca. Otros miembros donaron el material para rellenarlos. El departamento de policía de la localidad recibió cien ositos, y los otros cíen se donaron al hospital y se colgaron en el árbol de Navidad para que los pacientes eligieran el que más les gustara. Cuando los enfermeros o los policías responden a alguna emergencia en la que tengan qué atender a un niño menor de diez años, es norma del departamento de que a ese niño se le entregue uno de esos ositos. El. Capitán Simpson dijo: “Después de dos o tres casos en que entregaron ositos, los enfermeros se dieron cuenta de que en realidad estos animalitos de felpa calmaban a los niños. Ahora tanto los enfermeros como los policías usan los ositos siempre que tienen casos con niños.” Es interesante ver que no sólo los niños han recibido este hermoso regalo, ya que los enfermeros de una ambulancia le dieron uno de estos ositos a una anciana de ochenta años que tuvo un ataque apoplético. “Fue lo único que pudo calmarla”, dijo el capitán Simpson. “No permitió que se lo quitáramos. ” El capitán Simpson, que también es enfermero de helicóptero ambulancia, sabe por experiencia propia que los ositos han dado resultados maravillosos con los niños. A Nicole Wallace, de doce años de edad, se le tuvo que transportar en helicóptero de un hospital a otro a causa de una hemorragia interna por las heridas que tenía en el hígado y en un riñon, después de haber sufrido un accidente automov
ilístico. Ella no permitió que le quitaran el osito durante el viaje del hospital ai helicóptero y al otro hospital; sólo lo entregó cuando entró en la sala de operaciones. Al hablar en cuanto al accidente, Nicole dijo: “El auto quedó destrozado y los enfermeros tuvieron que sacar el asiento trasero para poder sacarme por la ventanilla de atrás. Cuando me pusieron en la ambulancia me dieron este hermoso osito. Me ayudó para no asustarme tanto. Lo apreté contra mí como para calmar el dolor, y en el hospital siempre lo tuve a mi lado”. Jennifer Techmeyer, una de las abejitas, dijo: “Hacer ositos para llevar en las ambulancias con el fin de calmar a los niños fue una idea maravillosa. Pero, para mí, lo más importante fue el haber podido dar a esos niños nuestro amor” .

nicoleNICOLE TIENE EN SUS BRAZOS EL OSITO DE FELPA QUE RECIBIÓ DESPUÉS DEL ACCIDENTE Y QUE TUVO CONSIGO HASTA QUE ENTRÓ EN LA SALA DE OPERACIONES . ESTO S HERMOSOS OSITOS VERDADERAMENTE VAN AL RESCATE CUANDO UN NIÑO ESTÁ ASUSTAD O O CON MUCHO DOLOR.

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